sábado, 13 de septiembre de 2008

Magnolia


Últimamente estoy repasando el cine de protagonista colectivo y unos de los referentes de este estilo post-moderno es Magnolia, de Paul Thomas Anderson, guionista y director también de There Will Be Blood.


Se estrenó en aquel maravilloso y prolífico año del 99. La competencia con filmes como American Beauty, Fight Club, The sixth sense, The Matrix, The Green Mile hizo que Magnolia no tuviera un reconocimiento importante por parte de la Academia, aunque la cinta no lo necesite.


Anderson, después del éxito de la anterior Boogie Nights pudo hacer lo que quisiera con total libertad en su siguiente filme. Para ello, repitió con casi todos los actores y creó una película innovadora, sin temor a las críticas ni a las ventas.


Estimar la calidad de Magnolia es más difícil incluso que seguir la trama. El filme, de más de tres horas de metraje, cuenta la historia de siete personas en San Diego cuyas vidas se entrelazan.

Los primeros seis minutos de la película son fabulosos, intrigantes y discurren a un ritmo vertiginoso. Se consigue perfectamente encaminar el desarrollo de una película, dejando claro sus características: atípica, con un ritmo inusual, global y extraña.


Como sería lógico, la siguiente escena bajo la versión de “One” sigue sorprendiendo al espectador, que parece que va a ser incapaz de relacionar la vasta información que se puede llegar a proporcionar durante una canción.

A partir de ese momento, las historias que se cuentan pertenecen a personajes relacionados entre sí cuyas vidas tienen patrones similares. Todas las tramas principales y los personajes principales tienen la misma importancia. Ninguno aburre y ninguno desentona quizás debido a la similitud entre personajes.


Las tres horas no se hacen largas (ni cortas) y transcurren con la ayuda de un director que ha incluido todos los recursos efectistas que ha podido. Este es uno de los puntos negativos de la obra. También, hay alguna subtrama que queda poco trabajada, como es la del niño rapero. No se entiende muy bien el crimen del principio, por ejemplo. Algunos detalles así, como el excesivo planteamiento que pretende abarcar demasiadas cosas hace que Magnolia no pueda ser calificada como excelente.


Pero el resto es perfecto. Los personajes, todos depresivos, parecen la deformación de los distintos momentos bajos que podemos tener en cualquier etapa de nuestra vida. Desde el niño pequeño al más anciano; viviendo depresiones, adicciciones, infidelidades y enfermedades, se pretende abarcar las dificultades que tiene la existencia del hombre durante su vida. Y lo que nos crea esos problemas es nuestra propia consciencia. Como dijo Kierkegaard, parece que Magnolia quiera probar lo más fielmente posible que después de todo, lo que pesa y lo que guía al ser humano es la Angustia Vital.


También parece querer exponer que hay algo en este mundo, se puede llamar religión, que mediante casualidades mueve las pequeñas historias humanas. Desde el primer momento se afirma “Because strange things happens”. Por ello, varias casualidades y relaciones, muchas metafóricas (como la genial lluvia de ranas), ocurren durante las interacciones del filme.


El reparto está increíblemente acertado. La primera mención es para Tom Cruise, que hace un papelón. Interpreta a un líder espiritual algo trastocado que salta por los sofás en las entrevistas. Por este papel fue nominado al Oscar. Casualidades de la vida que 8 años más tarde, Cruise sea visto como fanático líder religioso que salta por los sofás en las entrevistas con Oprah…debió meterse mucho en su papel haciendo este filme.

Philip Seymour Hoffman, William H.Macy, Julianne Moore, Felicity Huffman, John C. Reilly, Melora Walters… caracterizan extraordinariamente bien a sus personajes. La mayoría de estos actors están considerados como los grandes actors secundarios del cine americano y eso es lo que son en esta película.

El niño, Stanley (Jeremy Blackman), hace una gran labor aunque su carrera no haya despegado después de la película.


Aimée Mann es otra importante baza de la película. Ella es la que interpreta casi todas las canciones de la banda sonora. El momento culmen de la película, antes del desenlace final, cuando todos los personajes cantan junto a Mann la canción “Wise Up” es muy emotivo. Recomiendo la búsqueda en Youtube. Aunque sea efectista y sensacionalista, me encanta.


Para acabar, únicamente puedo loar al máximo responsable de esta obra de arte imperfecta Paul Thomas Anderson. Su capacidad como director y guionista ha hecho que su persona sea de las más alabadas del panorama estadounidense actual.


En esta película, el montaje, las reconstrucciones de los hechos y la imaginación utilizada evocan un cine fresco y profundo, lejano del mundanal ruido comercial. El resultado final resulta onírico, como un poema conceptista que acumula numerosos temas muy importantes en un espacio muy corto. Existen muchos detalles muy buenos que obligan casi a un segundo visionado.


Magnolia es un filme inteligente e impactante. La capacidad innovadora del director y la profundidad del mensaje crean una atípica obra de arte, imperfecta a la par que emotiva.

No hay comentarios: