martes, 9 de septiembre de 2008

La noche es nuestra


James Gray, guionista y director de filmes bastante similares, vuelve con sus dos actores fetiche Mark Wahlberg y Joaquin Phoenix a hacer un drama policíaco.

Después del visionado y la consiguiente reflexión, he encontrado que tengo muy pocas cosas malas que decir pero tampoco he encontrado cosas buenas que mencionar. En resumen, muy correcto drama que no consigue cubrir las pretensiones del director que hacen del filme un producto más bien prescindible.

La dirección es buena, mejor dicho, correcta. James Gray sigue haciendo lo mismo de siempre, a ver si nos sorprende un poco en su nueva película presentada en Cannes. Su labor no resulta innovadora en ningún aspecto, pero mantiene el nivel acorde con la calidad general del resto.
En algunos momentos, la música y las tomas pretenden intensificar una carga dramática que no existe, porque la historia no consigue producir ninguna sensación emotiva en el espectador.


En cuanto al grupo interpretativo, ya se sabe, actores de renombre. Robert Duvall con Oscar, Joaquin Phoenix con dos nominaciones y Wahlberg con una. Pero ninguna de estas tres actuaciones sobresale notablemente. Quizás Duvall y Phoenix sobrepasan a Wahlberg, que no alcanza ni de lejos el nivel de Infiltrados.
También tiene papel Eva Mendes (Ghost Rider, Training Day, Hitch..). Su función en la película más que actuar es proporcionar erotismo. Para ello, se incluyen tórridas escenas de amor que carecen de sentido, pero así piensan que van a vender más. Con estos detalles, se nota la calidad de una película que sólo pretende crear un filme a la carta. Al final, ya parece que consigue que la dejen actuar un poquito. Curiosamente, cuando empieza de verdad su trabajo interpretativo, aparece mucho más fea.

James Gray vuelve a escribir el guión. El argumento contiene mucho más fuerza dramática de la que luego se encuentra en la película. Por algún lado ha perdido fuelle Gray. La tensa relación familiar y los problemas de la novia de Bobby son realmente buenos conflictos que retratar, pero casi no se les da importancia.
Después del primer giro argumental, la película destapa toda la intriga que pueda tener para contarnos cómo va a ser el final, una hora antes del desenlace.
Aunque supongo que es pura casualidad, percibo muchas similitudes con American Gangster, aunque la calidad de ambas sea tan dispar.


Poco más que decir. La noche es nuestra es previsible y a veces pretenciosa. Incluso así, resulta entretenida y ágil aunque al fin y al cabo sea un producto totalmente innecesario.


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viernes, 5 de septiembre de 2008

Código desconocido: Relato incompleto de diversos viajes


Estaba en deuda con el director y guionista Michael Haneke por la cantidad de sensaciones y pensamientos que me provocó con Funny Games. Así, me decidí por ver Código desconocido.

El planteamiento es original a la par que innovador y queda muy bien resumido en el subtítulo: “Réplet incomplet de divers voyages” o sea “Relato incompleto de diversos viajes”.

La película busca criticar a la sociedad desde dentro, enseñar de forma clara la violencia y la marginación que existe intrínsecamente dentro de la nueva sociedad europea, que ataca transversalmente a los integrantes del primer mundo. Con una mano firme, Haneke nos muestra el lado oscuro e incómodo de Europa, los prejuicios, el racismo (tanto de blancos a negros como viceversa), las diferencias entre culturas, el fracaso y las falsas promesas, la inseguridad actual, supersticiones, injusticias…


Los dilemas que en Code Inconnu aparecen no tienen [fácil] solución, quizás sea cuestión de tiempo, o no, o quizás estamos yendo a peor. La sensación final que me dejó la película es de tristeza e impotencia. El director austriaco, con su particular estilo sobrio y provocador, plantea problemas a los que la sociedad da la espalda pero que a todos nos afectan.

Entonces, sabiendo esto, hay que agradecer la siempre presente valentía de Haneke para afrontar la película. Es un reto muy difícil. Para ello, decide filmar trozos casi aleatorios de distintas vidas que en el fondo están conectadas. Ninguna historia tiene fin. De ahí decir que es un relato incompleto. La sociedad como tal, la nuestra, no finaliza hasta que sus integrantes lo decidan, como la película.


El resultado visual de esta idea consiste en una serie de escenas que se suceden entre cortinillas en negro donde se intenta transmitir mediante pinceladas una situación dramática global. En el cine independiente o no comercial actual, se busca muchas veces conseguir representar una situación en vez de una historia. Aquí no existe ninguna historia, ni intriga ni final, toda la película es un intento de explicar una situación. Hay a quien le guste esta forma de hacer cine y a quien no. Para aquellos que no les gusta, calificarán a Haneke de pedante y pretencioso y puede que llegue a serlo de vez en cuando.


Pues bien, aquí llegan los problemas. El primero es la gran irregularidad que existe entre las distintas escenas. Hay algunas escenas de gran calidad técnica y artística, pero en cambio otras parecen vacías de contenido y que sólo tienen cabida en el filme para alargar el metraje.


El principio y el final: alfa y omega, me han apasionado. Las metáforas de los sordomudos y la tristeza de la última escena, donde nadie está contento pero no se puede encontrar la causa… Perfecto.

También la segunda escena, la primera después de los créditos me ha gustado mucho. Me parece que resume muy bien la idea de la película en dos minutos cambiando las vidas de muchas personas por un accidente banal y ordinario.


Pero durante el desarrollo, hay pasajes que buscan tanto el minimalismo que no se llega a entender el mensaje. Como consecuencia de estos deslices, el ritmo lento en ocasiones se hace demasiado pesado.


Tampoco me parece clara la conexión que existe en algunas historias. Por ejemplo, los rumanos resultan distantes e inconexos hasta el final donde ya se entiende un poco por donde van los tiros. Hasta los últimos diez minutos, parece que el panorama rumano sólo busca contrastar con París. Estos y otros momentos inconexos hacen que no se recupere el sentido de la película hasta la última media hora.


Detalles magníficos en cambio no le faltan a esta obra. Incluso ha habido momentos que me han encantado aunque después no les he encontrado ningún sentido dentro de la esencia de la película. Será pura belleza lo que consigue crear Haneke a veces. La idea del fotógrafo con el obturador de mano, Binoche en el metro y el desenlace de la mujer rumana conforman los detalles por los cuales Code Inconnu no puede pasar despercibida.

Juliette Binoche es sin duda otro gran acierto. Es una grandísima actriz y bellísima que representa el papel más difícil de todos. Ella es una mujer burguesa, actriz que busca engañarse a sí misma con un falso altruismo hacia los demás. Su papel es complicadísimo y podría haber caído en la ausencia de sentido si no llega a ser por Binoche, que llega a hacer que su personaje tenga la mayor importancia y que los demás, secundarios, giren en torno a ella. Es lógico que Haneke y muchos otros directores se hayan rendido ante ella. Seguramente, el personaje que interpreta, Anne, es con el que más se identifica a la nueva clase media de la UE.


Como conclusión, Código desconocido es una película que abarca demasiado con su planteamiento y a la hora de ponerlo en práctica Haneke realiza una labor algo irregular. Su visionado a veces se vuelve lento, pero ciertos detalles magníficos hacen que recomiende esta extraña obra coral.



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miércoles, 3 de septiembre de 2008

Sin perdón



Clint Eastwood mató el cine del Oeste en 1992, sin perdón.

Acabo de ver la película por la que el famoso cineasta ganó el Oscar al mejor director (y tres más). Todavía estoy sobrecogido por su belleza. Pero no es sólo la película en sí lo que me emociona. También es importante comprender en qué contexto fue lanzada esta obra maestra.

El cine del Oeste, el ‘western’ (permítanme el anglicismo), había sido el género por excelencia durante años en la historia del cine. Por todos es sabido esto, pero también tiene su lógica. El cine, era casi el único divertimento posible para la mayoría de la población, y lo que la gente quería ver era acción, amor, heroicidades y finales felices.

Como consecuencia, todas las películas de este género que se fueron creando a lo largo de la segunda mitad del s.XX eran previsibles, maniqueas y faltas de trasfondo alguno. Como siempre, había mejores y peores, e incluso algunas son obras maestras; pero las películas del Oeste en sí, empezaron a perder fuelle en los 80. En la década de los 90, la crisis de este género era clara. La gente y los cineastas buscaban algo más que el entretenimiento más pautado.

Entonces, apareció esta película y fue vista como un western de calidad, adaptado a la nueva estética y ética de los tiempos que corrían. Podría haber sido Sin perdón un ‘revival’ del Westen, pero no lo fue. Yo creo que la causa está clara. Es casi imposible hacer con frecuencia películas con tanta calidad como ésta. Fue así como se enterró el género, con algunas excepciones extrañas de vez en cuando.

Más que un renacimiento, Unforgiven supuso el fin del género como tal. La película se olvidó de héroes, de indios, de obviedades, de acción, de mujeres bellas y honorables. El amor había muerto, no aparece ningún atisbo de grandilocuencia. Los personajes de la película luchan por vivir en una época que está cambiando, y que está dejando atrás trifulcas y rifirrafes en busca del honor y falacias del estilo. Los personajes son todos unos desengañados, que tienen que buscar causas externas para justificar su comportamiento. El dinero, la nueva vida del Este, ha vencido a los vaqueros. La nostalgia es un elemento importante al igual que ésta película recuerda nostálgicamente viejos tiempos donde siempre había una película del Oeste en el cine. Sin perdón es casi un esperpento.

Aparte del significado contextual que tuvo la aparición del filme, la película en sí contiene una gran historia, una fábula épica adaptada a los nuevos tiempos de resignación.

Uno de los grandes aciertos es la elección del título, de una sola palabra, tan ambiguo como la personalidad de los personajes. En realidad, Unforgiven significa literalmente ‘no perdonado(s)’ en vez de ‘sin perdón’. Entonces, la pregunta necesaria es quién no recibió el perdón. Al principio estaba claro, pero mientras se desarrolla la película, el espectador se da cuenta de que quizás todos hubiesen necesitado ser perdonados por alguien en algún momento. También cabe destacar que la protagonista teórica de la obra está muerta desde el primer minuto, como si no existieran protagonistas, y todas las personas que salen en pantalla fueran secundarios.


Clint Eastwood como director está soberbio. Con muy buena mano y una factura sobria consigue proporcionar ese grado de solemnidad, seriedad que necesitaba la película. Pero no sólo eso. Se podría decir que dentro de lo innovador que es el filme, las técnicas de dirección empleadas son bastante convencionales. Sólo hay una escena de pocos segundos con cámara de mano, y los planos secuencia son escasos, muy medidos y poco llamativos.

La fotografía y la dirección artística, sublimes. Pocas veces he podido disfrutar tanto del horizonte con una película. Es una pena que no pude verla en su día en el cine.

El reparto también está escogido con mucho acierto. Empezando por el actor principal Clint Eastwood. Su imagen estará siempre asociada a las mejores películas del Oeste. Y fue él mismo quien terminó acabando con el género. Gene Hackman, Morgan Freeman y Richard Harris, todos con una gran experiencia no defraudan. Es más, gracias a la calidad interpretativa de los protagonistas la historia no llega a alcanzar el absurdo que en esencia contiene.

Pero también los secundarios reclaman importancia con sus breves pero excelentes apariciones en pantalla. Recuerden el comunicador rostro de la mujer de Ned (Freeman), la empatía que hacen sentir las prostitutas. Quizás me ha costado un poco más tragarme el trabajo de Saul Rubinek en el papel del escritor W.W. Seguramente, son manías mías, pero me parece que sobreactúa demasiado.

Qué decir de la música, que aparece en pocos momentos, pero con gran intensidad.

Aunque no todo es perfecto. El desenlace, ya bastante previsible (como tiene que ser), tiene un ritmo lento que hace que la película se extienda demasiado en metraje. Aunque bajo mi punto de vista, es un mal menor.

Eso es todo. Me quedo con la imagen de Clint Eastwood con el rifle apuntando a cámara y la pregunta que le hace su amigo The Kid:

“Was it like in the old times?”


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lunes, 1 de septiembre de 2008

Hellboy II: El Ejército dorado

Dirigida por el aclamado director Guillermo del Toro, creador de filmes tan elogiados como “El Laberinto del Fauno”, Hellboy II: El Ejército Dorado es la nueva película basada en superhéroes. Por lo visto, todavía no se va a finiquitar esta saga de adaptaciones cinematográficas, mal que me pese.

Comienza dejando claro la falta de ambiciones de otro producto taquillero más. El grueso del argumento se desarrolla en los 30 primeros segundos en un intento de recreación televisiva de los hechos. Resultado: la película es únicamente el desenlace de una historia tópica de fantasía que no tiene por donde cogerla.

El argumento es muy, muy flojo. Incluso me atrevería a decir (permítanme la osadía) que Del Toro no ha hecho un gran trabajo. Las imágenes que se recrean son, o deberían ser, insólitas e impactantes; pero fracasan y sólo consiguen hastiar al espectador en lugar de sorprender. Peleas en un complejo sistema de engranajes mortales, bichos que crecen enormemente, bosques en Manhattan, rocas con forma de humano que se abren en medio de Irlanda… pero quizás su fuerza visual no es suficiente, o quizás el espectador se ha habituado a tanta fantasía que las escenas están muy lejos de sorprender. También existen algunos deslices en ese mundo creado por ordenador, donde, por ejemplo, el hermano de Hellboy parece un freak en Carnaval que desentona del resto de bichejos amorfos.

Y sigo con mi ensañamiento con Guillermo del Toro, porque él es el mayor culpable de este bodrio cinematográfico. El guión recurre a tópicos constantemente de una forma descarada. Últimamente, cuando una película se llena de clichés se dice que es un filme que transcurre con grandes dosis de humor inteligente y parodia, cuando su fin está a años luz de parodiar. No se confundan, porque los abusos humorísticos de esta película no son cómicos y la intención del filme no era la de parodiar a subproductos ínfimos de superhéroes como éste. Cuántas veces hemos oído: “¡Échame una mano!” y el prota recibe una mano literalmente. Ingeniosísimo. Con ese ritmo a 45 r.p.m.

La película no llegaría a ser insultante si cumpliera con lo que esencialmente promete, puro entretenimiento. Y en cierto modo lo hace hasta llegar a la hora de metraje. Durante eternos minutos se desata una pelea con un Dios del Bosque en Maniatan, con mucha acción y un ritmo puramente hollywoodiense. El caso es que se le da tanta importancia en el filme a contratiempos pasajeros como éste que a partir de ese momento, todo lo que no llegue a ese nivel de acción aburre. Los minutos a partir de la batalla se hacen demasiado largos y no se consigue llegar a la intensidad deseada hasta llegar casi a los créditos.

Del plantel interpretativo no queda mucho que destacar. Hacen su trabajo como tienen que hacerlo, repitiendo gestos de otras películas, como deben hacerlo para no llegar a innovar en ningún momento. Innovar parece peligroso en el arte de crear blockbusters.

Alguna escena se salva de la mediocridad gracias a (ahora sí) el director, que no llega a echar por tierra todo su talento en esta secuela. Algún interesante cenital de Hellboy sobre los rótulos de un hotel y algún que otro detallito curioso.

La película será un nuevo blockbuster con muy poca calidad, como nos tienen acostumbrados. La fantasía es tediosa y la imaginación no rebosa tanto como prometen. El humor fácil y los efectos especiales no podían faltar junto con algunos momentos muy medidos y controlados de ‘pseudocarga’ dramática. Un producto de masas dirigida por un Del Toro que en esta ocasión se ha entregado al entretenimiento más vulgar.


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martes, 19 de agosto de 2008

Alguien voló sobre el nido del cuco

El otro día, para ponerme al tanto en las grandes películas de la historia me dispuse a ver “Alguien voló sobre el nido del cuco”. No puedo decir que no me gustó la película, pero me quedé con la sensación de que está sobrevalorada.

Lo primero que cabe mencionar es un título precioso, mejor en inglés, “One Flew Over the Cuckoo’s Nest”. Siempre he sostenido la teoría de que un buen título es capaz de engrandecer la obra que se menciona. Es el caso de esta película y de otras muchas obras artísticas, como “El guardián entre el centeno”.

La película es de aquellas que mejoran tras terminar el visionado, volviendo a pensar en ella. Es decir, la historia que Forman nos cuenta es emocionante, pero no me convence la forma en la que lo cuenta.

El desarrollo del filme es plano y tedioso. La película tiene 133 minutos de duración, y durante dos horas, todas las escenas son iguales. La evolución de la trama es totalmente previsible llegando incluso a producir hastío. A lo mejor, habría que entender que la fuerza visual es bastante débil porque el largometraje fue pionero y ha sido eternamente imitado posteriormente. Puede ser. El caso es que durante mucho tiempo, no pasa nada, y el filme transcurre repitiéndose. También se puede comprender que mediante la más exasperante repetición se puede llegar a entender por lo que estaba pasando Mac, pero aún así creo que no es necesario aburrir al espectador.

Éste detalle hace que “Alguien voló sobre el nido del cuco”, no sea, bajo mi punto de vista, una obra maestra aunque sí que es una muy buena película.

La música, la banda sonora es maravillosa. Es la única salvación que tiene Jack Nicholson para aguantar.

La dirección de Milos Forman no me pareció nada peculiar. Es decir, son todo medios-planos, y de vez en cuando utiliza el zoom de la cámara pero de forma totalmente aleatoria. Debo volver a hacer hincapié en mi enciclopédica ignorancia y volver a afirmar que en su momento, la dirección de Forman fuese innovadora, pero ha quedado algo anticuada; integrada en la mediocridad de la dirección actual.

Las actuaciones no sorprenden. Jack Nicholson sobreactúa y no es nada nuevo. Quizás se puede llegar a aceptar que sobreactúa cuando hace el papel de un desequilibrado que a su vez actúa como si estuviera loco. Puede ser, pero su interpretación no llega a ser del todo creíble.

Sí que me sorprendió gratamente la labor de la enfermera, Louise Fletcher, que ganó el Oscar. También destaca el joven debutante Brad Dourif en el papel de Billy Bibbit. Sin duda, el papel del tímido Billy tenía más miga que el McMurphy de Nicholson.

Pero hay algo que hace que esta película irradie brillantez y claridad entre tantas películas de su época. Es la sencillez, la melancolía y el simbolismo que proporciona el fantástico final lo que hace de la película algo que recordar.

Por que lo mejor pasa en los minutos finales (y no voy a hablar más sobre este aspecto), la película gana cada vez que se piense sobre ella y se intenta interpretarla de forma simbólico. Es por eso que ha quedado en la memoria de tanta gente como una gran obra del cine. [No se acordarían de las dos horas precedentes]

domingo, 17 de agosto de 2008

Funny Games


Un matrimonio y su hijo viajan a su casa de verano donde se encontrarán con dos maniacos que les harán pasar miedo. Ése es a grandes rasgos el argumento de Funny Games. Y es más, sin contar suspiros, ni gritos ni sollozos, el guión no debe tener más de seis páginas. Nada parece indicarlo, pero Funny Games es una obra maestra.

Empieza como una buena película de terror, con mucha tensión incluso en las escenas a pleno sol y con música de Haendel de fondo. Y podría estar bien si la película siguiera así, pero no, va cambiando y el espectador debe ir aceptando las transformaciones, los cambios de la película. Al final todo es un juego, bastante divertido, donde nada es lo que parece y lo único que hace la película es jugar con el pobre espectador y no con Naomi Watts and Family.

El miedo es uno de los factores de la película. El miedo en forma de tensión y suspense, como "Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario". La violencia física está presente pero mucho menos que en otros filmes y además de forma no explícita. Es mucho peor la violencia psicológica y el chantaje que sufren los personajes junto con el espectador. No tiene mucho que ver a la violencia sádica de otros largometrajes como "Hostel" o la saga "Saw"

Funny Games puede gustar o no, pero es una película transgresora, muy inteligente y muy impactante donde la sorpresa está asegurada. El humor oculto, inteligente y negro, de Haneke también se puede apreciar, llegando incluso a ser ofensivo. La película parece que tiene la función de negar todo desenlace que el espectador se pueda imaginar, truncando esperanzas. El guión está perfectamente trazado, con unos (escasos) diálogos muy elocuentes. Impactantes son los comentarios de la escena del final en la barca. Al final, es el espectador el que decide si aceptar o no el juego, si dejarse llevar por la estética de la película y disfrutar o rechazarla por completo.

No hace falta mencionar el genial trabajo de Haneke. Cada escena dirigida con pulcritud, con un ritmo lento que no decae por su constante tensión. También deja ciertos objetos icono que serán recordados. Los guantes blancos y los impolutos jerseys níveos, la pelota de golf y los palos...

En cuanto a los actores, están acertados aunque no destacan especialmente ya que es la atmósfera angustiosa la que atrae todas la atención del asistente. Michael Pitt, es el adecuado para ese papel porque la verdad es que tiene cara de psicótico. Naomi Watts, desde mi punto de vista hace su trabajo de forma más convicente que en la saga "The Ring", y el niño para ser tan joven no desentona.
Es una película recomendable para los amantes del terror psicológico, un filme inteligente y muy conseguido que sólo tiene una pega: que está repetido.

La película es un remake plano-por-plano del filme homónimo del 97, lo único que aquél estaba rodada en aleman. Mucho ha sido criticado por ello Haneke. Es verdad que puede llegar a ser innecesario esta copia, pero tiene dos ventajas:

1. Que (mucha) gente que no ha visto la primera, se entere de que existe "Funny Games" (como yo).
2. Que el director se forre, y como consecuencia, que tenga ganas de hacer nuevas películas

sábado, 16 de agosto de 2008

Enemigo a las puertas

Telemadrid. Viernes a las 22 horas. El Megahit: Jude Law, Rachel Weisz, Joseph Fiennes, Ed Harris, Bob Hoskins… Total, que tenía pensado ver otra película, pero el Cosmos decidió que viera “Enemigo a las puertas” (Enemy at the Gates). Como en Telemadrid se puede poner en Versión Original, era perfecto.

En los comentarios que se hacen antes de la proyección en el Megahit, el narrador comentó que ésta era la película más cara de la historia del cine europeo. Estaba ambientada en Rusia en la 2ª Guerra Mundial, por lo que me esperaba una película llena de burda violencia para que el espectador se dé cuenta de lo horriblemente horrible, valga la redundancia, que es la guerra.

En realidad no. El argumento tiene bastante autosuficiencia como para no tener que mostrar innumerables explosiones y así enseñar la crueldad de la batalla de Stalingrado. El núcleo argumental se basa en la suma de los pequeños dramas de cada personaje que aparece en pantalla, dando como resultado un drama bélico sin enredos inverosímiles, sencillo a cuanto a forma pero muy eficaz en cuanto a emociones.

Se han olvidado de incluir en el guión unos bandos (el alemán contra el ruso) maniqueos, donde los nazis son unos inhumanos y los rusos son unos pobres hombres. Cada hombre que está en la guerra tiene una historia, un drama a sus espaldas que le lleva a luchar desesperadamente al frente, sin importar su procedencia.

El argumento podría parecer insulso, pero Jean Jaques Annaud tiene un talento innato para retratar atmósferas frías y tensas sin perder el ritmo. El suspense también está presente en la trama final de la película, aunque se le da más importancia a cómo se cuentan los hechos que a rodar intrigantes escenas, y es verdad que no son necesarias.
La acción también es circunstancial, y no llegan a pasarse nunca en metraje de escenas bélicas, sangrientas, repletas de gritos, lágrimas, barro y lluvia.

Así que con una buena historia, sencilla y emotiva y un buen director; el siguiente problema está en el reparto. Jude Law, como siempre está muy correcto, con elegancia y estilo. Joseph Fiennes no realiza una de las mejores interpretaciones de su carrera pero cumple con lo que su papel decía. Muy bien Ed Harris haciendo el papel del implacable enemigo. Debo admitir también que se me pasó desapercibido el papel de Bob Hoskins, que no me llamó la atención hasta que vi los créditos. Estaba irreconocible.

Pero sin duda, lo que más me ha gustado en cuanto al plantel interpretativo es la elección de Rachel Weisz para el papel de Tania. Está maravillosa, bella, fría y tierna a la vez. Además, en el momento del rodaje de la película, su carrera no había despegado todavía y sobre todo se la conocía por la niñata inglesa de "La Momia".

Para terminar; con una bella fotografía, un buen guión, un alabado director y un plantel de lujo, la película adquiere personalidad propia entre los infinitos filmes que tanto están saturando la II Guerra Mundial.


Por cierto, ¡vaya "british accent" que tienen los rusos!



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