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jueves, 25 de septiembre de 2008

El arte de llorar a coro

Kunsten at graede i kor. Este es otro triunfo del cine nórdico de título impronunciable, en inglés se ha traducido como The Art Of Crying aunque más bien significa El Arte de Llorar en Coro. Ha ganado 8 premios en su país natal, ha sido la presentada por Dinamarca a la Academia de Estados Unidos y ha cosechado éxitos en taquilla en sus países vecinos.

Se cuenta un dramón, la historia de una familia desestructurada en los 70. Todo esta visto desde los ojos de un niño de 11 años que se cree muy listo. En esto se parece un poco a El Niño del Pijama de Rayas, pero en éste caso el humor se reduce y el niño es menos ingenuo y forma parte importante en la tragedia.


El padre es un enfermo mental manipulador con oscuros deseos por su hija y tendencias suicidas. Odia estar tan poco reconocido socialmente y que su trabajo esté decayendo.

La madre hace tiempo que se rindió y prefiere hacerse la loca ante todos los problemas de su familia.

El hermano mayor estudia para ser arquitecto y hace tiempo que el odio hacia el padre le hizo abandonar el hogar.

La hermana está siendo torturada psicológicamente por su padre, que la maltrata y la aísla de los demás.

El niño pequeño y narrador es el cómplice de su padre, que hace todo lo posible porque esté contento.


Ante este panorama, el cabeza de familia empieza a tener cierto reconocimiento en el pueblo debido a su gran capacidad para hablar en los funerales. El pobre hombre es feliz haciendo llorar a los demás, porque así se siente superior a ellos. El niño no dudará en hacer todo lo posible porque su padre siga hablando en funerales.


Bien, la aparente complejidad de la situación no es para tanto debido a la correcta presentación de los personajes. El inicio no se hace pesado y ayuda a darse cuenta de la situación. Desde ese punto, la película sigue un in crescendo inquietante que llena al espectador del drama que sufren los personajes y llega a comprender psicológicamente el sufrimiento de aquellas personas ficticias que aparecen en pantalla.

Quizás todo la historia sea mentira, pero los sentimientos no lo son. Es muy dura, y muchos piensan que el cine no es para pasarlo mal. No sé si los que afirman eso tienen razón, pero debe haber un límite en cuanto a sufrimiento humano en las películas.


El guión es muy bueno desde el punto de vista técnico. La trama es compleja y muy profunda. No es fácil contar la historia de un padre pederasta, y se hace un buen trabajo a la hora de dirigir la historia desde el punto de vista del niño. Incluso dicen que el guión tiene grandes dosis de humor para aliviar el drama social; pero yo esas partes cómicas me las debí perder.


La dirección y fotografía es deslumbrante. Sobria y fría consigue crear imágenes muy bellas, sobre todo en las escenas de exteriores. Los paseos en carretilla y los funerales son increíbles y la dirección ha tenido la mayor responsabilidad.


Los actores: casi perfectos. El niño, para ser tan joven, hace un trabajo genial, aunque quizás no hubiese venido mal un poco más de complicidad con el espectador. La madre representa uno de los personajes más difíciles y sale airosa, al igual que la hija. El padre, y con esto completo la familia, hace que le odie tanto que puedo decir que ha conseguido el objetivo.


Ahora bien, la película es una tragedia del principio a fin y sólo aquellos que estén dispuestos a sufrir durante una hora y media (o más) deben ver esta película tan bien hecha.

Sobrecogedora en todo momento, no llega a innovar nada; pero la técnica cinematográfica y la profundidad del drama familiar construyen una película bastante interesante.