viernes, 27 de agosto de 2010

Lope


Por fin llega a nuestros cines la producción brasileña-española sobre la juventud de Lope de Vega. Mucho se ha invertido en Lope y el hecho de que sea una película de época nos hace temer se trate de una nueva “alatristada”. Nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, la cuidada estética consigue con aparente sencillez adentrarnos en la vida de un dramaturgo de finales del siglo XVI, sin perder un ápice de actualidad.
Igualmente, el guión se desenvuelve con gran ritmo centrándose en aspectos interesantes como son la lucha por la renovación del teatro o los valores sociales. Narra con contención las peripecias de Lope, sin excesivas peleas y persecuciones, lo que ese un alivio.

Las relaciones sentimentales en las que se centra la película resultan muy creíbles gracias al espléndido trdebajo de todo el reparto. Es indispensable hacer mención aparte al actor protagonista, Alberto Ammann. Tras su Goya al mejor actor revelación por Celda 211, el argentino demuestra que está a la altura de cualquier reto interpretativo. Junto a él, Leonor Watling y Pilar López de Ayala constituyen el triángulo amoroso.

Es cierto que la cinta está destinada a un público muy amplio y eso acarrea una pequeña falta de rigor histórico y filológico en la narración. De todos modos, no es un inconveniente serio. Por otro lado, el gran punto a favor es la utilización de los poemas de Lope de Vega. La fuerza que transmiten ha sido aprovechada al máximo, y es un gusto ver cómo todavía se mantienen en vigencia.

Ésta es una buena muestra del buen hacer (a veces) del cine español; quien lo probó lo sabe.


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sábado, 29 de mayo de 2010

Io sono l'amore (Yo soy el amor)


Película italiana producida por y para Tilda Swinton, dirigida por Luca Guadagnino (Melissa P). Cuenta la historia de los Recchi, una familia de la alta burguesía industrial de Milán que lucha por adaptarse a los nuevos tiempos sin romper con la tradición familiar.

Exactamente lo mismo que pasa con la cinta, que une la elegancia y la estética de los grandes clásicos italianos con elementos narrativos más modernos. Las interpretaciones son fantásticas, en especial, la de Tilda Swinton que, como era de esperar, sostiene toda la carga de la película. Para ello, tuvo que perfeccionar su ruso y su italiano.


Todos los detalles se mantienen extremadamente cuidados. Empezando por la dirección, un recital de planos secuencia, cenitales, contrapicados, etc. a la altura de un ambiente tan distinguido. Pese a que no soy un loco de la gastronomía, el decoro a la hora de mostrar las comidas (los momentos donde se desarrolla la trama) hace de esta película un regalo para todos los sentidos.


En resumidas cuentas, es un gran melodrama familiar, con una banda sonora maravillosa y una estética impecable. Además, el personaje femenino protagonista se perfila con una riqueza envidiable. Evidentemente, habrá quien no tenga tiempo de pararse a ver la magia de una película que se degusta lentamente.



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jueves, 27 de mayo de 2010

La familia Savages


Con dos nominaciones de la Academia y varios premios de cine independiente, se estrenó The Savages en el 2008 en España. Dos grandes actores protagonistas, Philip Seymour Hoffman y Laura Linney, prometían ofrecer una brillante tragicomedia sobre las dificultades de dos hermanos a la deriva para que su padre enfermo viva dignamente.

En un principio todo pinta bien. Los planos iniciales de una ciudad residencial para la tercera edad apuntan a una crítica al establishment americano como lo harían otras producciones independientes de la altura de Little Miss Sunshine o Up in the air. Los protagonistas, encarnados por dos actores en estado de gracia, están muy bien perfilados. Sus vidas fluctúan entre la tragedia y la amargura. Los diálogos están muy logrados, suenan a realidad. Además, el pequeño drama familiar se narra con un fino humor cercano a la ironía que en ocasiones resulta muy divertido.

Pero llega un momento en el transcurso de la obra, que algo falla. Una vez presentados los personajes y el primer nudo de trama, desaparece el ritmo narrativo. La trama se deshilacha y se vuelve previsible. La película se convierte en una sucesión de gags humorísticos más o menos acertados que alejan al espectador de la dura historia.

Una pena, porque la cinta no termina de perder la frescura inicial. Se consigue radiografiar esta familia desestructurada, pero se alarga demasiado. De todas formas, acierta a la hora de dar testimonio de la desoladora vejez con mucha delicadeza. Inteligentemente conmovedora.



lunes, 13 de abril de 2009

Man on Wire


Este pequeño documental de la BBC que cuenta la historia del hombre que cruzó las Torres Gemelas fue la sorpresa en la entrega de los premios BAFTA (los Goya británicos). Superando a “Slumdog Millionaire”, ganó el premio a mejor película británica del año. Era la primera vez que un documental lograba tal distinción.


Quizás es que no nos encontramos sencillamente ante un documental, sino frente a una nueva forma original de hacer cine, de contar historias mezclando recursos de todos los medios audiovisuales posibles. Con una fantástica banda sonora original, cogiendo imágenes del pasado, reconstruyendo escenas y con un gran montaje el producto final es extraordinario.


Se cuenta la historia de un acróbata francés, excéntrico hasta resultar patológico, que soñaba con cruzar las Torres Gemelas. Técnicamente, “Man on Wire” es perfecta. Utiliza muchos recursos cinematográficos como la polivisión, alterna escenas en color y en blanco y negro, y todo bajo la estructura clásica de un documental. Los personajes reales, se auto-interpretan en un justo equilibrio entre la técnica de los grandes actores y la espontaneidad de las personas reales que son.


Pero no es la forma lo que hace destacar esta película. Es la carga emocional de la historia, el suspense vertiginoso, las sensaciones que produce lo que hace tan especial esta historia tan bien contada. Y toda esta mezcla de técnicas, sensaciones e historias desembocan en un fantástico final donde los personajes que contaban sus anécdotas se convierten en personas y donde ese pasado tan fantástico se materializa y se hace real en el presente.


Aunque quizás se excede un poco en metraje, “Man on Wire” consigue ser original, preciso y conmovedor al mismo tiempo. Una pequeña obra de arte vertiginosa.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Cuatro vidas


Todas las películas se pueden dividir en dos. Las que se hacen con talento y las que no. A partir de ahí, la falta de talento se puede contrarrestar con mucha constancia y el talento se puede desaprovechar. Esta película no tiene talento (en ningún aspecto) y no ha sido bien trabajada.


En este caso, la película se titula en la versión original The Air I Breathe y se ha traducido por Cuatro vidas. Además esta película ya se grabó antes de los Oscar del año pasado cuando Forest Whitaker ganó la estatuilla, y ahora con el prestigio se ha estrenado en España. El filme nunca debería haber llegado a nuestra península. Nos habría ahorrado una hora y media de aburrida acción. Es curioso que ya hubiera salido en otros países en DVD, antes de su estreno en España.


Es lógico que no me ha gustado nada. No me gusta que me insulten, que me traten como a oligofrénicos, que intenten mandar mensajes estúpidos de forma subliminal. Todo lo que se ve es un absurdo, que me voy a poner a diseccionar ahora mismo; pero que no tiene mucho que explicar, porque me parece difícil encontrar algo medianamente bueno.


Últimamente, aquellos cineastas sin talento que citaba antes se dedican a plagiar sin pudor otros filmes con talento. No hablemos de influencias, por favor, cuando este filme es un ejemplo teórico de plagio. Coge trozos de Crash, Babel, Traffic, El Efecto Mariposa y prueba haber si sale algo con consistencia.


Todo está basado “presuntamente” en un proverbio chino que dice algo así como que la vida tiene cuatro fases: felicidad, placer, sufrimiento y amor. Las “cuatro vidas” de los cuatro protas simbolizan una de estas etapas. Qué curiosidad tan ingeniosa que ninguno de estos cuatro personajes tengan nombre. Sólo una de los protagonistas tiene un nombre ficticio, Trista (que creo que tiene algo que ver con triste/sufrimiento).

Las reflexiones calcadas de Crash, pero sin sentido, se disparan hiriendo al espectador. Parece que los personajes intentan ver quién dice la tontería más sensacionalista y pedante.


Tampoco podía faltar la acción. Ya saben, para las escenas de puñetazos, lo que hay que hacer es mover mucho muchas cámaras y consolidar mediante el montaje una reproducción de los hechos que maree. Después únicamente hay que añadir gritos. Así una detrás de otra, el pobre espectador que ha pagado su entrada y las palomitas comenzará a tener náuseas.


En otras ocasiones, es fácil adivinar todos los diálogos. Parece que el guionista se quedó sin “influencias” y tuvo que tirar de telefilmes para completar sus historias. Si no estuviera dispuesto a destripar la película, reconstruiría los hechos para que se pudiera apreciar lo absurdo que es.

Parece que otro tema que vende mucho son las reflexiones morales, las decisiones éticas tan difíciles de tomar y las citas filosóficas. No podían faltar entonces. La pseudo filosofía y una ambigua moral atacan persistentemente la conciencia del que vea el filme.


¿Qué más faltaba para que este subproducto cutre triunfara? Unos actores reconocidos, que además ha tenido su recompensa porque Whitaker ganó el Oscar ya hace dos años. La lista la encabezan el casi siempre infantil Brendan Fraser, Andy Garcia, Emile Hirsch, Julie Delpy, Whitaker, Kevin Bacon y Sarah Michelle Gellar (Sí, la poco agraciada actriz de la poco agraciada serie, Buffy cazavampiros). Quizás el único que se salva un poco es Whitaker, pero el resto está penoso. Me cuesta decidirme por los peores. Hirsch se ayuda de clichés para hacer el personaje de un niñato. Brendan Fraser pone cara de tontito en todas las escenas y Gellar no se queda corta. El resto está como ausente, porque por mucho que se haya pretendido, los actores no tienen todos la misma importancia.



Si tienen algo de amor propio, no vayan a verla.

domingo, 28 de septiembre de 2008

The Queen


The Queen fue en su día un éxito y una sorpresa. Obtuvo 6 nominaciones a los Oscar (siendo éste un filme británico) y fue un éxito en taquilla. Cuenta la historia de la Familia Real Británica y el recién elegido Tony Blair y su reacción después de la muerte de Diana de Gales.


Durante la primera hora tenía la sensación de estar viendo un documental entretenido de la BBC. En realidad, esta película se puede considerar un documental, porque simplemente intenta contar unos hechos de forma más o menos objetiva, o eso parece. Después, poco antes de la hora de metraje, la acción se centra más en la deadencia de una mujer llena de poder y la personalidad tan humana de todos aquellos altos cargos. Me encanta eso.


El guión es muy bueno. Es difícil tratar el tema de la Familia y la muerte de la princesa de Gales con tanta seriedad, sin olvidar a la persona que se esconde detrás de cada gran figura. Es admirable cómo se consigue dar tanta vida y personalidad a una Familia real que es tan lejana y a la vez tan cercana. Además, el guión traspasa las fronteras de los géneros y los temas incluyendo elementos de documental, temas introspectivos, la decadencia de la Familia. Muy acertado está (desde el guión) el punto de vista del P. M. Blair, que al igual que nosotros somos meros cómplices de su incursión en una organización monárquica con tanta historia… Después de ver la película no pude evitar pensar: ¿Algo así podría hacerse en España? Vale que nuestro Rey y sus parientes son más discretos…pero nunca tendremos el carisma británico.


A crear la mezcolanza de géneros y temas ha ayudado mucho el gran Stephen Frears. La dirección y el montaje mantienen un alto nivel durante todo el filme, pero debo destacar ciertas escenas. Cómo olvidar la secuencia aérea de la caza, la narración del accidente de Diana o la más emotiva y metafórica, el estancamiento en el río de Isabel II con todo su equipo.


Helen Mirren nació para hacer este papel. Me deja sin palabras, pero parece que no soy el único. En la Mostra de Venecia el público estuvo aplaudiendo su actuación durante 5 minutos después de la proyección. Es escalofriante cómo alguien puede olvidar su identidad para convertirse en una persona tan compleja como la Reina de Inglaterra.

El resto del reparto no está mal, pero queda relegado a un segundo plano, porque con Mirren no hay quien se compare.


Si hay algo que no me ha gustado ha sido la caricatura física del primer ministro. Es banal e infantil, parece un muñeco del Guiñol, aunque el actor que lo interpreta hace que a veces nos olvidemos de su estúpida estética.



Quizás sea The Queen un documental maquillado de película o viceversa. Además, no se consigue coger el ritmo de la película hasta bien entrada en metraje. Tiene algún que otro fallo que no me hace mucha gracia; pero en el fondo, es un filme fantástico.

Han sido muy valientes los productores al invertir tanto en un tema tan polémico. Es lógico que si se hace bien, cualquier producto que mezcle a Tony Blair con la Familia Real Británica y con Diana de Gales es un éxito en las taquillas de Reino Unido. Pero algo más tiene que tener para que ese éxito se consiga a nivel mundial.


No les puedo decir si The Queen es para tanto como dicen, a mí me ha gustado bastante y me ha enseñado una cuestión muy de actualidad como es la monarquía, aportando argumentos desde todos los puntos de vista. Ustedes decidan, pero no duden a la hora de verla.

Reprise



Sigo con mis comentarios sobre cine nórdico. No estoy descubriendo ninguna maravilla desconocida por el público internacional, ya que en general el cine por aquellos países septentrionales es tan irregular como el español. Reprise, sin poderse considerar una película de culto es de las mejores sorpresas que me he llevado.


Lo mejor de todo es la primera escena. En 3 minutos, mientras transcurren los créditos iniciales se desarrolla un relato donde el principal tema es la metaficción, además contado desde una perspectiva nueva y chocante. En el fondo, lo que se explica es que la ficción que aquí se cuenta es mentira, que lo que pasa podría no haber pasado y que igual que las circunstancias en una película cambian, de tal modo, podrían no hacerlo o hacerlo de forma distinta.


Si extrapolamos eso a la vida, nos encontramos ante las reflexiones del determinismo, tan concurridas desde el siglo XIX. ¿Quién decide en nuestra vida? ¿Hasta qué punto las circunstancias cambian mi vida o me cambian a mí?


Además, una vez contemplados estos dos puntos de vista, llegamos a la paradoja de la ficción. Todo lo que era una falacia, la película entera es tan real como nuestra existencia.



Por ese principio, por los minutos que le suceden y por el final, merece la pena la película. Durante el excelente comienzo, mi cabeza pensaba continuamente que me encontraba ante una pequeña obra maestra del cine independiente, sin pretensiones pero eficaz. Poco a poco me di cuenta de que algo fallaba, pero aún así Reprise perdura como un interesantísimo film, entretenido y profundo con algún pequeño error.


La técnica narrativa es muy novedosa. Con pequeños saltos en el tiempo, enormes rótulos para dividir la película, historias cruzadas, narrador omnipresente se estructura el filme, que sólo hay rellenar con una buena historia.


El contenido es entonces lo que falla en la película. La situación desde la que empiezan los personajes también me ha gustado. Y el desarrollo también. Hasta que llegué a la hora de metraje aproximadamente. Llega un momento en el que el ritmo decae, las estructuras narrativas innovadoras desaparecen y la historia comienza a divagar y llenar metrajes sin ninguna acción.


Cuánto le cuesta a las películas independientes llenar los minutos establecidos por el cine comercial. Ése es el único pequeño detalle que no me ha gustado de la película.


La dirección de Joachim Trier es fantástica. Sin duda, es un joven danés al que tendré que hacer un seguimiento. Además es el co-guionista de la cinta.

La fotografía no falla. Son muy bellas las escenas de exterior y los dos escenarios con los que se relaciona a París.

El montaje también tiene mucha importancia ya que a través de él se consiguen aplicar las técnicas narrativas antes mencionadas. Y lo consigue con solvencia.


Los dos actores principales soportan toda la carga dramática del filme. Anders Danielsen Lie y Espen Klouman-Hoiner se llaman, y apuntan a estrellas en su país. Me impresionó la sutil belleza nórdica de Kari. También aparece un actriz durante unos escasos treinta segundos, pero me recordó muchísimo a Keira Knightley. Me pareció que era ella. Creo que luego no sale en los créditos pero hacía el papel de una tal Ingrid.


Entonces, concluyo diciendo que es ésta una gran película europea, muy efectiva en su planteamiento que cuenta una gran historia sobre la amistad, la iniciación a la literatura y el fin de la juventud. Sólo en algunos momentos pierde el norte y su fuerza se diluye, pero pronto se recupera.